martes 5 de diciembre de 2006

CELOSOS, AMANTES Y ADÚLTERAS



CELOSOS, AMANTES Y ADÚLTERAS
De Daniel Santa María y Daniel Cruz, publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Jujuy. Se terminó de imprimir en la primera quincena del mes de abril de 2001 en los Talleres Gráficos de la UNJu, sita en Avda. Bolivia 1239, San Salvador de Jujuy.
Para consultas, compras o donaciones comunicarse al T.: 0388-4221521 o dirigirse a Avda. Bolivia 1239 (4600) San Salvador de Jujuy- Jujuy- Argentina; e-mail: editorial@unju.edu.ar
Presentación
¿Hasta puede deducirse una sociología de los sectores populares(1) en la sociedad hispanocolonial, en este caso el distrito de Jujuy, mediante el examen de expedientes judiciales que traen a la superficie cuestiones de amor, violencia sexual y crímenes pasionales? Sí debe reconocerse, en primer lugar, una ventaja heurística evidente: las autoridades capitulares que se constituyen como jueces en cada procedimiento se encargan de indagar a un número importante de testigos, si bien no todos ellos reconocen durante sus exposiciones haber sido observadores directos de los hechos denunciados. Por su parte, los escribientes transcriben textualmente -al parecer­lo que esos testigos declaran siempre oralmente. Porque uno oye hablar a gente que vivió hace dos siglos, estos casos pueden atraer legítimamente la atención de varios especialistas: los giros verbales y el léxico local, o el lenguaje que traen los inmigrantes del sur de Charcas o de Salta, puede interesar a los lingüistas. Las descripciones psicológicas que desarrollan a veces los propios acusados tanto como sus defensores, pueden llamar la atención de psicólogos o de historiadores de las mentalidades. La descripción de las faenas diarias, el alimento, el orden
doméstico y otros detalles de la vida material de entonces, pueden convocar a los historiadores económicos, así como las celebraciones religiosas, las relaciones entre parientes y entre vecinos, las formas de curar y los venenos, el indudable peso del rumor o las imposiciones del honor vulnerado atraerán a antropólogos e historiadores sociales. El interés de estos documentos, por lo tanto, no requiere ser demostrado.
Pero la pregunta inicial sigue en pie: la posibilidad de trazar una sociología de los sectores populares, por ser ellos, en la abrumadora mayoría de casos, los protagonistas de los procedimientos judiciales. En efecto, se trata casi siempre de trabajadores rurales, peones de hacienda. unos sometidos al tributo de encomienda y otros contratados por temporada, campesinos y pastores independientes, artesanos, arrieros y esclavos manumitidos, indígenas avecindado s, soldados de &ontera, migrantes de regiones empobrecidas; a todos ellos se los designaba entonces con los términos despectivos de castas o plebe y eran clasificados según una burda taxonomía fisonómica: indios, mestizos, zambos, pardos, mulatos y negros. Puede preguntarse, a la luz de los casos encontrados, si acaso no se producían crímenes entre la elite acomodada y políticamente hegemónica, formada por encomenderos y grandes mercaderes. La evidencia documental sugiere que si los hubo, las soluciones se substanciaban fuera de los tribunales, a la manera de arreglos de familia. Quizás por ello sólo aparezcan en este dossier cuatro casos protagonizados por miembros de la elite local: el de joven amigo de pecados, el de un violador que además de tendero fue regidor del cabildo, un caso de adulterio público y notorio y otre de bigamia que inicia la
serie, bien que el juicio se substancia después de la muerte del culpable. El dossier se presenta en orden cronológico, describiendo los hechos según las declaraciones de los testigos y las confesiones de los acusados.
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(1) La designación de sectores populares tiene limitaciones teóricas evidentes; sin embargo, el giro puede describir sencillamente las masas de personas enajenadas del poder social y político en lma sociedad sin mercado de trabajo ni salario, controlada por lma pequeña elite local. La demanda laboral absorbía sólo una pequeña parte de la mano de obra disponible, asegurando la continuación de economías campesinas tradicionales; cuando estas entraban en crisis periódicas, se formaban masas relativamente marginales que tendian a radicarse en el medio urbano.

1 comentarios:

enrique dijo...

por favor corregir datos de autores:

El apellido del primer autor es:; Santamaria, todo junto.
y el del segundo autor el nombre es:_ Enrique Normando Cruz.
gracias
enrique cruz